jueves, 2 de agosto de 2012

El Fondo Monetario Internacional (FMI) busca fomentar la cooperación monetaria internacional, afianzar la estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional, promover un empleo elevado y un crecimiento económico sostenible y reducir la pobreza en el mundo entero. Fundado en 1945, es administrado por los 188 países miembros ―casi todos los países del mundo— a los cuales les rinde cuentas. 




Por qué se creó el FMI y cómo funciona

La idea de crear el Fondo Monetario Internacional, también conocido como el “FMI” o “el Fondo”, se planteó en julio de 1944 en una conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Bretton Woods, Nuevo Hampshire (Estados Unidos), cuando los representantes de 44 gobiernos acordaron establecer un marco de cooperación económica destinado a evitar que se repitieran los círculos viciosos de devaluaciones competitivas que contribuyeron a provocar la Gran Depresión de los años treinta.
Las responsabilidades del FMI: El principal propósito del FMI consiste en asegurar la estabilidad del sistema monetario internacional, es decir el sistema de pagos internacionales y tipos de cambio que permite a los países (y a sus ciudadanos) efectuar transacciones entre sí. Este sistema es esencial para fomentar un crecimiento económico sostenible, mejorar los niveles de vida y reducir la pobreza. A raíz de la reciente crisis mundial, el FMI ha estado clarificando y actualizando su cometido a fin de cubrir toda la problemática de la macroeconomía y del sector financiero que incide en la estabilidad mundial.


Un rápido vistazo al FMI

  • Número actual de países miembros: 188
  • Sede: Washington, DC, Estados Unidos
  • Directorio Ejecutivo: 24 Directores, en representación de países o grupos de países
  • Personal: Aproximadamente 2.610 funcionarios procedentes de 154 países
  • Total de cuotas: US$365.000 millones (al 12-III-12)
  • Recursos adicionales prometidos o comprometidos: US$600.000 millones
  • Préstamos comprometidos (al 12-III-12): US$254.000 millones, de los cuales US$176.000 millones permanecen sin girar (véase cuadro
  • Principales prestatarios (monto acordado al 12-III-12): Grecia, Portugal, Irlanda.
  • Principales préstamos de carácter precautorio (monto acordado al 12-III-12): México, Polonia, Colombia.
  • Consultas de supervisión: Consultas concluidas: 128 países en el ejercicio 2011 y 112 países en el ejercicio 2012 al 5-III-12
  • Asistencia técnica: Prestación in situ en el ejercicio 2011; 198,2 años-persona
  • Transparencia: En 2010, se publicaron más del 90% de los informes preparados por el personal técnico en el marco de las consultas del Artículo IV y los relacionados con los programas.
  • Propósito original: En el Artículo I del Convenio Constitutivo se establecen los principales objetivos del FMI:
    • Fomentar la cooperación monetaria internacional.
    • Facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional.
    • Fomentar la estabilidad cambiaria.
    • Coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos.
    • Poner a disposición de los países miembros con dificultades de balanza de pagos (con las garantías adecuadas) los recursos de la institución. 


LA EDUCACIÓN EN MÉXICO Y LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES.

Los efectos de la “globalización” en el ámbito educativo son evidentes, Tal es el caso de los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, auspiciados por los grandes capitales transnacionales, se han autoerigido en rectores de la economía mundial, sobre todo a partir de la caída de la antigua Unión Soviética y demás países socialistas que le servían como contrapeso, tanto en lo económico, como en lo político.
La visión de dominación mundial de cara al futuro (cercano y lejano), que los globalizadores pretenden imponer al resto de las naciones y sus sociedades (incluyendo, desde luego, las propias), ha buscado y encontrado la manera de penetrar en lo más profundo de las estructuras sociales y económicas de los países, es decir, dominando los medios de producción en lo económico y los modos de intervención social, de los que la educación es un pilar fundamental.
De lo anterior, se puede entender fácilmente el porqué los Estados Unidos de América determinaron abandonar hace poco tiempo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) privándola entonces, de una importante aportación de fondos para su sostenimiento. Es importante recalcar que la UNESCO reúne a cerca de doscientos países miembros. En cambio, se ha pugnado por incorporar a cada vez más naciones en el seno de la Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico (OCDE), “Cártel” al que el gobierno mexicano se adhirió alegremente en pos de la tan prometida como falsa “modernidad” (Carlos Salinas dixit). A diferencia de la UNESCO, la OCDE agrupa apenas a una escasa treintena de países, pero se asume como la máxima “autoridad” mundial no sólo en materia económica sino, también, en materia educativa.
Los ejemplos injerencistas de los mencionados organismos internacionales, en lo que a educación en nuestro país se refiere, son claros y múltiples. Entre los principales se destacan los siguientes:
•  Terminar con el “monopolio” de los libros de texto gratuito (“Recomendación” del BM).
•  Considerar a la educación como un servicio, en lugar de un derecho constitucional. (Visión del Gobierno Federal).
•  Imponer criterios empresariales en la educación, tales como la “Calidad”, la educación “basada en Normas de Competencia Laboral” o la “Excelencia” (“Recomendación” de la OCDE”.
•  Aplicar mecanismos de selectividad social en la admisión de estudiantes en los niveles medio-superior y superior. CENEVAL. (“Recomendación de la OCDE y el BM).
•  Implantación de programas asistencialistas (PROGRESA, PROCAMPO y su calca actual “PARA VIVIR MEJOR”) Visión del Gobierno federal, que fomenta la desigualdad y la inequidad en el acceso a la educación.
•  Puesta en marcha de un proceso de privatización disfrazado, al privilegiar a las instituciones particulares de educación, incluso en el plano político, en tanto que se estrangula a las instituciones de educación pública con un cada vez más exiguo presupuesto. (“Recomendación” del BM y el FMI).
El listado de las “recomendaciones” que los organismos de control financiero y político internacional dictan e imponen, podría proseguir durante páginas y más páginas, pero baste con recordar que México jamás ha alcanzado el porcentaje mínimo (sugerido por la UNESCO) del Producto Interno Bruto (PIB) destinado al gasto en educación (ocho por ciento). Esto pone a nuestro país en una posición de clara desventaja frente a los demás miembros de la OCDE.
La estrategia es igualmente clara. Se privilegia a la educación tecnológica profesional terminal, no tanto por ofrecer a los jóvenes la oportunidad de acceder al mercado de trabajo (el mercado de trabajo está en franca recesión desde hace ya más de veinticinco años y los pocos empleos que parecen florecer, pertenecen, bien al sector informal o bien, al sector maquilador transnacional), sino a la decisión de los “cárteles” imperialistas de consolidar su monopolio hegemónico de la ciencia y el desarrollo tecnológico de los países subdesarrollados, frenando desde las raíces sus posibilidades de autodeterminación en materia educativa, particularmente en los niveles superiores.
Así mismo, es preocupante la llegada a nuestro país de instituciones educativas de nivel superior extranjeras, dado que, si el marco normativo que regula (o debiera hacerlo) a la educación particular en México es de suyo bastante laxo, ¿bajo qué términos legales, jurídicos y operativos se controlará a tales instituciones? A manera de ejemplo, es sabido que, en los EUA, no puede trabajar ningún profesionista que posea título expedido por institución mexicana alguna, sin embargo, como parte de las “facilidades” que nuestro entreguista gobierno otorga a sus “socios comerciales”, se les permite ejercer profesionalmente en nuestro territorio, en obvia competencia desleal, amén de aumentar el desempleo de nuestros profesionistas y contribuir a una mayor distorsión del mercado de trabajo.
Finalmente, podemos decir simplemente que, la educación es, en primer término, un problema político y no uno de mero orden técnico-pedagógico. Por tanto, la solución no vendrá de ningún programa de actualización docente, por más modernizador que luzca o por la cantidad de tecnología que se le imprima en las formas. Tampoco provendrá de reforma curricularalguna (como la actual RIEMS).





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